Se VAGO, escribe mejor

Mucho antes de quedarme calvo, en mis tiempos mozos, tuve un profesor que me tenía manía.

Se llamaba José Enrique, y era el profesor de Historia.

Parecía un tío majo. Bajito, cincuenta y muchos o sesenta y pocos, a punto de jubilarse y con unas ganas de enseñar envidiables. El cabrón era bueno.

Pero me tenía manía.

En mi época universitaria era mejor alumno que estudiante, pero en el bachiller era un mal alumno y un mal estudiante.

Lo único que pasa es que mi memoria fotográfica no fallaba.

Eso y saber escribir fue lo que me ha salvado durante toda la vida estudiantil.

Pues bien, yo de chaval era un perro (vago). Un malfatán (vago en pedralbino). Un mantero (vago en valenciano).

No iba mucho a clase, y cuando iba, molestaba.

Lo que pasa es que aprobaba TODOS los exámenes. Y eso a José Enrique le jodía un cojón.

Además casi siempre iba perfumado con Eau Du Márihuane, un perfume que conseguía ahí en el barrio de los gitanos y que creo que no le gustaba mucho a mi coleguita.

Un día José Enrique me pilló del cuello por el pasillo y me dijo que si fuera mi padre y tuviera un garrote me iba a moler la espalda a ostias hasta que me pusiera a estudiar.

Nada nuevo, me lo decían bastante mis padres.

Lo que él no sabía (y yo en ese momento tampoco) era que iba a llevar eso de ser VAGO a un nivel profesional.

Y espero que José Enrique lea esto, porque acabo de inventarme un modo de ser VAGO y a la vez poderle sacar un partido de la ostia. Y ya no solo yo. Mis clientes también le sacan partido a esto.

El método te sirve a ti, me sirve a mi y le sirve hasta a José Enrique. Y es el siguiente:

Ves primero tu historia, tu web, tu problema y lo que quieres conseguir.

Analizas luego a tu competencia.

Guionizas lo que vas a poner en tu web (escribes los textos, vaya)

Optimizas, optimizas y vuelves a optimizar hasta que quede algo que te guste y que funcione.

Ni más ni menos que eso. Mi método al desnudo, como Eva.

Ahora bien, puedes hacerlo tú o puedes contratarme. Si no quieres gastarte pasta, te suscribes aquí bajo y te lees los correos que mando.

Si quieres gastarte pasta, te suscribes y me contratas.

En la lista de correo a veces divago, otras escribo cartas de venta como si fuera un negocio ajeno al mío (que te sirve de la ostia porque igual el negocio que toca es el tuyo y puedes pillar ideas, quien sabe) y otras te digo cómo escribir un anuncio vacilón que funcione de verdad.

Deja de perderte correos y apúntate ya.